





Porque esto, al final, es una cuestión de equilibrio. A veces estás nadando mejor pero en la bici no vas o corriendo te falta chispa. En otras ocasiones, sucede lo contrario. Y lo guay será cuando llegue el día en que te encuentres tri-bien. ¿Algún consejo para alcanzar ese escalón?
En cuanto a las competis, este año, de nuevo, no me estoy complicando mucho la vida. Suele querer la casualidad que cuando me apetece ir a alguna prueba, o curro o salgo de guardia. Así que, me he inscrito en las que he podido, que no han sido más que el Cto. de Madrid, en el Juan Carlos I y el Triatlón de Teruel.
En Madrid acabé en el puesto 15, en una prueba con triatletas de categoría Élite. No tengo referencias de los parciales, salvo el de carrera (en el que no estuve del todo bien, pero que se puede calificar de "aceptable"). Sin embargo, la impresión es que la natación no fue mal y que el ciclismo salió muy decente, aprovechando la posibilidad de cubrir el segmento junto con otra chica del Diablillos, con la que pude recortar varios puestos.
En Teruel, ciudad que no conocía y me dejó muy buena huella, la prueba se desarrolló bajo una temperatura ideal (de poco más de 20 ºC), aunque con viento potentillo de cara casi todo el segmento de bici.
El nado no salió demasiado bien (puesto 27 de 51), pero voy mejorando con respecto al año anterior. La bici la hice junto con Mónica, del Stadium, machacándonos a base de relevos para tratar de recuperar algo (puesto 21 / 51) y la carrera salió más cómoda de lo que pensaba, sufriendo lo justo (puesto 20 / 51). Al final, 20ª clasificada, buen resultado para una Prueba Nacional. No esperaba más que lo que conseguí.
Todo está saliendo muy bien hasta el momento, así que estoy feliz por ello.
Y así viene transcurriendo mi verano. Ya pronto nos colamos en el noveno mes del año, que es mi mes de vacaciones (que disfrutaré junto con mi chiquillo).
Ya me escapé algo más de una semana a finales de Junio, con mis padres y hermano, a hacer rutas imposibles por los Alpes (Italia, Suiza y algo de Francia) con muchos metros de desnivel y muchas horas de pateo. Pero qué maravilla la recompensa de después, al poder vislumbrar paisajes increibles en la absoluta soledad, apartados de las rutas convencionales o de las cotas donde todos pueden llegar gracias a los trenes-cremallera o al cable.
Ahora la cosa será distinta. Los primeros días los pasaré por aquí relajadita, haciendo gestiones de la casa y entrenando lo que pueda para tratar de acabar del mejor modo posible el Cto. España.
Después, toca playa; si el tiempo no cambia demasiado para entonces. Y si no... tocará lo que sea, pero, sobretodo, un buen cambio de aires y una dosis de relax en otro ambiente distinto al habitual.